2:30pm
Y en la radio del bus suena:
"Eres una enferma,
una adicta al sexo
[...] solo quieres de'so [...] tratra tra"
¿En serio puede alguien escucharlo
o leerlo con agrado?
La tristeza vestida con repudio
me saluda.
Frases que le son arrancadas al idioma
de una manera tan sucia,
tan burda.
¿En que obsceno instante
dos cuerpos estrechándose,
extractándose sentimientos,
expulsando desahogos,
extirpándose odios con violencia poética,
evaporándose en una frágil danza
y alcanzando una paz de peces de colores
de plantas, de olores;
se convirtieron en mugre,
en salvajismo,
en espectáculo pueril,
vomitivo,
escatológico,
polvoriento,
desapegado,
inerte,
y vil?
Y el ritmo,
ritmo triste que intenta ser alegre,
ritmo vacío,
plano,
¡Pendejo!
sin pasado
y seguro que sin futuro,
un ritmo de almas ya quemadas,
desechadas por sus cascarones…
Y pensando cosas inútiles, como siempre,
me he perdido de la ciudad,
ciudad sin oídos,
ciudad sin tacto,
de olores mezclados,
ciudad tan ciega como sorda…
¡Pero tan llena de historias!
Ja, cambio de género musical.
Suena algo conocido,
‘tarareable’, alegre:
“¿Cómo te hago entender
que a nadie extraño más
que nada me hace falta
más que tu presencia?”
…
Un muchacho sube al bus
Adhiere una carita feliz a la correa de mi mochila
Pide una moneda a cambio
¡Me persiguen las caritas felices!
¡Que hermosa ciudad esta,
tan densa,
tan llena de fábulas!
Y me alisto para bajar,
yo ya voy llegando…
-Imagen tomada de http://www.arubatangotours.com/info_destino.php?id_destino=17

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