luces vivas,
luces mías,
luces que cambian el color.
Varas,
postes torcidos,
intentos de vaciar mentes llenas de nada,
brutales fuerzas de una silenciosa colisión.
Puertas automáticas,
vidrios estallados,
amigos locos,
días de ablución.
La voluptuosidad del francés
en la voz de una hermosa mujer.
La suntuosidad del latín
en voz de barbados bardos sin país.
La sombra del lápiz encontrándose
con la punta del mismo en el papel,
la mano adolorida
por aplicarle fuerza en demasía.
Miedo
en tus minas de ópalo
y en tus montañas nevadas
que escalas de espaldas.
Destinos caprichosos,
coincidencias perturbadoras,
canciones que calzan a la medida
ingleses recurrentes.
Así amanece,
así anochece
otro día normal
de los muchos que ya he sumado.
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